ESNOBISMOS COTIDIANOS
E l eminente filólogo Hemistiquio Peribáñez no había vaciado todavía la copa de su preferido torrontés de Cafayate cuando esto le dijo a su amigo y colega Prosódico Rapañeta: "¿Qué demonios nos pasa a los argentinos? ¿Qué razón hay para que tanto negocio dedicado a escanciar vinos finos sea llamado winery? ¿Acaso la palabra «vinería » es mersa? ¿ Acaso nuestro idioma es mersa ?". Rapañeta se tomó debido tiempo para saborear un trago más de su añejado malbec de Lujan de Cuyo. "La tilinguería es cruel y es mucha -sentenció-. La voz inglesa winery no presta, como la otra, connotación de boliche rantifuso. Como sabrás, en las turbulentas vinerías del pasado no hubo guapo capaz de discernir entre un varietal de noble cepaje y un burdo tintillo ." Peribáñez asintió con la cabeza, en tanto le echaba el ojo al último dadito de provolone. "De acuerdo. La lengua cervantina es versátil, se acomoda a modas y modos. En tiempos de las pulperías, ningún gaucho p...